
Esta cronista, desde la llamada "sala de castigos" (donde se encuentra castigado el notebook por fallas de wi-fi) y/o cuchitril, siente la necesidad de compartir sus experiencias.
La ladrona de libros, me la regalaron; no la robé ni la tomé prestada, ni siquiera sabía que existía, pero resulta que era incluso famosa. Cuando la recibí, pensé que era una´biografía no autorizada de mi pequeña persona, una secuestradora de libros más que consumada (antes de leerlo porsupuesto, porque la verdad es que no pasé mi niñez en un pueblo de la Alemania Nazi,y si alguien grita "Saumensch!", no me doy por aludida... aunque es discutible).
Si..... me acuerdo como si fuera hace miles de años, recuerdos borrosos antediluvianos cruzan mi mente, sobre el dia en que ya sabia leer. Tenía cuatro años, casi. Sabía leer antes de saber aabrocharme los zapatos (pero no duró mucho mi ignorancia abrochadora, unas semanas despues ya era top one en abrochamiento de zapatos... propios y ajenos, cómo sufrían los zapatos en el clóset, y el usuario tratando de desanudar).
Leía todo lo que caía en mis manos, y hasta el dia de hoy no se salvan ni las etiquetas del shampoo (qué son todas esas cosas antinaturales que le meten a la botella?? y cómo es que no se nos cae el pelo con eso?? un misterio de la humanidad).
Empecé sacando las revistas de los consultorios, inocentemente me llevaba una hoja interesante, y si era mucho, la revista entera (tenia cuatro años, y no es por justificarme, pero le hacia un bien a la humanidad, obligándo al médico o dentista tacaño que no repone las famosas revistas). Más adelante, los folletos de los bancos, esos que ponen para que la gente que los necesita, se los lleve, en el fondo, estaban de adorno, ¿Quien revisa esas cosas? puros cachureos, pero para mi eran fuente de lectura.
Despues en el colegio, descubrí la biblioteca,y no me movía nadie; ahi no era necesario robar libros, con la famosa tarjetita podias ir y llevarte uno o dos (nunca me dejaron sacar mas, este mndo!). Admito que me daban ganas de quedárme con todos, pero una simple operacion
matemática me alejó del mndo del crimen: biblioteca -(libro+yo) = 0 (intervalo cerrado con limite cero hasta el infinito negativo).
La bastísima biblioteca de mi abuelo fue como el casino de Ocean's 11 para mí; sí, podía ir y pedirle un libro, me lo iba a prestar, pero la emoción de la clandestinidad y mi personalidad tránsfuga ganaron. Miles de libros fueron y volvieron de ahí (los devolvía siempre, y siempre los voy a devolver, no soy una criminal sádica y sedienta de tinta, solamente una secuestradora compulsiva)
La unica vez que robé de verdad un libro, fue por casualidad: trabajo de literatura, final del juego, julio cortázar, credencial vencida, mencioné trabajo coeficiente dos?, paranoia, miedo, bibliotecaria mirona, bolsillos chicos, libro muy grande y notorio para ser devuelto, fin de año, vacaciones, libro en mi estante permanente, fin.
Y fin.
La ladrona de libros, me la regalaron; no la robé ni la tomé prestada, ni siquiera sabía que existía, pero resulta que era incluso famosa. Cuando la recibí, pensé que era una´biografía no autorizada de mi pequeña persona, una secuestradora de libros más que consumada (antes de leerlo porsupuesto, porque la verdad es que no pasé mi niñez en un pueblo de la Alemania Nazi,y si alguien grita "Saumensch!", no me doy por aludida... aunque es discutible).
Si..... me acuerdo como si fuera hace miles de años, recuerdos borrosos antediluvianos cruzan mi mente, sobre el dia en que ya sabia leer. Tenía cuatro años, casi. Sabía leer antes de saber aabrocharme los zapatos (pero no duró mucho mi ignorancia abrochadora, unas semanas despues ya era top one en abrochamiento de zapatos... propios y ajenos, cómo sufrían los zapatos en el clóset, y el usuario tratando de desanudar).
Leía todo lo que caía en mis manos, y hasta el dia de hoy no se salvan ni las etiquetas del shampoo (qué son todas esas cosas antinaturales que le meten a la botella?? y cómo es que no se nos cae el pelo con eso?? un misterio de la humanidad).Empecé sacando las revistas de los consultorios, inocentemente me llevaba una hoja interesante, y si era mucho, la revista entera (tenia cuatro años, y no es por justificarme, pero le hacia un bien a la humanidad, obligándo al médico o dentista tacaño que no repone las famosas revistas). Más adelante, los folletos de los bancos, esos que ponen para que la gente que los necesita, se los lleve, en el fondo, estaban de adorno, ¿Quien revisa esas cosas? puros cachureos, pero para mi eran fuente de lectura.
Despues en el colegio, descubrí la biblioteca,y no me movía nadie; ahi no era necesario robar libros, con la famosa tarjetita podias ir y llevarte uno o dos (nunca me dejaron sacar mas, este mndo!). Admito que me daban ganas de quedárme con todos, pero una simple operacion
matemática me alejó del mndo del crimen: biblioteca -(libro+yo) = 0 (intervalo cerrado con limite cero hasta el infinito negativo).La bastísima biblioteca de mi abuelo fue como el casino de Ocean's 11 para mí; sí, podía ir y pedirle un libro, me lo iba a prestar, pero la emoción de la clandestinidad y mi personalidad tránsfuga ganaron. Miles de libros fueron y volvieron de ahí (los devolvía siempre, y siempre los voy a devolver, no soy una criminal sádica y sedienta de tinta, solamente una secuestradora compulsiva)
La unica vez que robé de verdad un libro, fue por casualidad: trabajo de literatura, final del juego, julio cortázar, credencial vencida, mencioné trabajo coeficiente dos?, paranoia, miedo, bibliotecaria mirona, bolsillos chicos, libro muy grande y notorio para ser devuelto, fin de año, vacaciones, libro en mi estante permanente, fin.
Y fin.



